Post Animac 2010_4: el stop motion al poder!
ireneiborra | 11 Marzo 2010 | 1 Comment
Dios los cría y ellos se juntan — como diría mi abuela.
Siguiendo el dictado del refranero español, en el Animac tuvimos el gustazo de conocer a René Castillo y a Pablo LLorens (Plastipotens), además de compartir charretas con ellos y con el animador más “conflictivo”: Sam Ortí (Conflictivos). Cada uno de ellos merecería un post entero, como mínimo, pero hoy los invoco juntos, al olor característico de la plastilina.
René es autor, entre otros, de dos insuperables cortometrajes de stop motion con plastilina: Sin Sostén (Castillo, Urrútia, 1998), y Hasta los Huesos (Castillo, 2001).
Depués de ganar muchos premios, y hacerse un hueco en la historia de la animación (mexicana y mundial), ha fundado su propia productora Mandaraka, desde donde sigue haciendo de las suyas (y echando de menos a Rigo Mora
Y manteniéndonos en la liga de los grandes, pasamos al frente valenciano de animación, que prácticamente no necesita presentación. Pablo y Sam van abriendo el camino de la animación stop motion en nuestro pais, y los demás los seguimos agradecidos. Ambos acumulan premios y experiencia por un tubo (Sam fue profesor nuestro de estructuras). Cada uno con su estilo reconocible, Pablo obsesionado con los marcianos y la comida basura y Sam con la España cañí. En estos momentos, los dos tienen proyectos entre manos.
Tras El últimatum evolutivo, que ya enlazamos en un post anterior, Pablo prepara una de zombies: el trailer ya es desternillante.
Mientras, Sam está acabando ¡un largo! Sí, sí, un largometraje, con un par. Se titula Ramón y acaba de estar en el Cartoon Movie, junto con otros largos de producción europea. Para saber más podeis visitar su blog.
Y después de estos tres ejemplos: ¿hay alguien que siga pensando que la animación con plastilina es solo para niños?
Comments
Una respuesta to “Post Animac 2010_4: el stop motion al poder!”
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Marzo 16th, 2010 @ 11:32
[...] autor es Martinus Klemet, y este es su tercer cortometraje. Nosotros lo descubrimos en el Animac y se nos quedó enganchado a la neurona porque es irónico, crítico, divertido y chirriante. [...]